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¿Qué es?

KUKUNARI, del griego “piña” o “piñón”, es el fruto del árbol emblemático de Labraza (Pinus halepensis, especie autóctona). El pino es uno de los raros árboles que no pierde sus hojas en otoño, lo que le permite estar conectado a la luz del sol durante todo el año.

En Kukunari, se propone que, tal y como el pino, el ser esté siempre conectado a su luz interior y a su sabiduría. Capaz de sobrevivir en suelos muy secos, esta característica del pino hace referencia a la capacidad creativa y la fuerza interna del ser en desarrollo, quién, mediante el autoconocimiento, alcanza la autonomía para crecer con sus recursos y experiencias. La piña es símbolo de vitalidad, al igual que el ser en la infancia que juega libremente, insaciable y curioso. El pino no es un árbol solitario, vive cerca de sus semejantes, con los cuales comparte, colabora y da vida al bosque entero…

labraza

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Filosofía de trabajo

El acompañamiento en Kukunari se articula alrededor de 4 ejes :

  1. El espacio

En KUKUNARI, la noción de espacio tiene tres dimensiones :

1.1. El espacio interior individual : el Ser

Primero y fundamental, el espacio interno, personal, de paz y bienestar en el interior de cada uno/a, el es que hay que regar y cuidar para que dé los mejores frutos. La alegría, el asombro, el amor y la voluntad ante la vida dependen ante todo del cariño y del respeto que se ha cultivado en el ser desde la primera edad. La felicidad nace y se despliega en este espacio interior y en ningún otro sitio. Por lo tanto, es desde ahí que hay que empezar a sembrar, fomentando el equilibrio y el bienestar. Es la base de la vida, de cualquier aprendizaje y define lo que uno/a vaya a elegir para su futuro.

1.2. El espacio interior material : el aula

Relajado, seguro y bello, el espacio invita al bienestar y a la experimentación. El material puesto a disposición – tanto los juguetes que el material usado para las actividades creativas y los muebles – es de origen natural (madera, lana, algodón, seda, cera, tiza, arena, agua, tintes vegetales…). Además, se trata de objetos y juguetes no elaborados y no educativos, para permitir a la plena imaginación de nacer y de desarrollarse libremente. De esta manera, el infante le puede dar una infinidad de usos y de sentidos al mismo objeto.

jeu bois

Las cristaleras del aula nos regalan unas maravillosas vistas al monte (Sierra Cantábria) y a los viñedos y campos de cereales. Esta característica arquitectónica nos permite disfrutar de la luz del sol, de la naturaleza que nos rodea y de los cambios de estaciones. Este decoro es, también, fuente de calma y de tranquilidad, de equilibrio interno.

El espacio carece de recursos tecnológicos. La vida real y sus ciclos es lo que nos da la referencia para la rutina diaria. Siendo la imaginación, el asombro y la convivencia una de las bases del aprendizaje en este proyecto, no se considera oportuno la presencia de elementos que los impiden, incluso los matan. Además, desde un punto de vista científico, el entretenimiento virtual y el uso de las tecnologías no se recomiendan en los/as niños/as hasta los cinco años, pues, entre otras cosas, causan efectos de sobreestimulación en un cerebro en pleno desarrollo, disminuye la capacidad de concentración, crean sensaciones de euforia nunca satisfecha que lleva a la apatía y/o la impulsividad… Bastantes razones para descartarlas de la vida en el aula.

El espacio dispone de tres salas :

  • Una sala de juego libre con materiales diversos (cocinita, juegos de madera, telas, puzzles, construcción, muñecas, formas, etc. ;
  • Otra sala de actividades manuales y creativas. Es una zona de descanso con biblioteca. Aquí también almorzamos y comemo.
  • Un teatrillo para escuchar cuentos o contarlos a sus compañeros (sombras, kamishibai, marionetas…)

1.3. El espacio exterior : la naturaleza, la huerta y el mundo

“ Ninguna descripción, ninguna ilustración de cualquier libro puede sustituir a la contemplación de los árboles reales y de toda la vida que los rodea en un bosque real.” Maria Montessori

ninos paisaje

La naturaleza nos otorga la mejor fuente de aprendizaje directo en un ambiente sano que permite la conexión al mundo. El silencio, el asombro, y la contemplación son unas habilidades que la humanidad ha ido perdiendo, por estar cada vez más distanciada del medio natural. La educación “en verde” nos vuelve a vincular con la noción de arraigo y con lo que somos : parte de la naturaleza. Jugar, correr, saltar, trepar, mojarse, caerse, recolectar, construir cabañas y obras efímeras, sentir el viento, el sol y la lluvia que transforma el entorno y tener que adaptarse, observar y aprender sobre el medio ambiente, contemplar y maravillarse, recordarse que la Tierra no nos pertenece y que tenemos un papel muy importante como ser humano en cuanto a su perennidad… Esto es lo que, sin necesidad de una palabra, nos susurran los elementos naturales cuando vamos a su encuentro.

espiral pinas

El juego al aire libre es fundamental en la infancia porque permite :

A nivel FÍSICO : Fortalecer la psicomotricidad gruesa (controlar y coordinar movimientos, mover el cuerpo entero) ; trabajar la psicomotricidad fina (insectos, hierba, flores, precisión ojo-mano) ; favorecer el movimiento libre (estímulos adaptados a su ritmo corporal) ; ejercitar los músculos ; mejorar el sistema inmunológico ; favorece el desarrollo de habilidades manuales…

A nivel EMOCIONAL : aprender a detenerse, a estar en silencio ; vivir emociones y sensaciones ;canalizar sus emociones ; asombrarse, maravillarse, sorprenderse ;favorecer la empatía por el medio ambiente y sus seres vivos ; superar sus propios retos (aumento de la confianza en si mismo) ; favorecer la creatividad y la imaginación…

A nivel INTELECTUAL : favorece la contemplación y la observación ; favorece la autonomía ; enfrentarse y comprender las leyes físicas, biológicas, etc. ; aprender sobre el reino vegetal y animal…

En KUKUNARI, se propone dos espacios naturales para aprender :

El bosque de pinos “pinar de Dueñas” : un pinar autóctono de Pinus halepensis a 700 metros de altitud, atravesado de sendas y caminos de fácil acceso. Pinos, encinas, robles, lavanda, romero, tomillo, enebro para oler… y animalitos para ver, musgos, cortezas y piedras para tocar… El bosque ofrecen una gama amplia de sensaciones, fuentes de aprendizaje, así que un espacio al aire libre para moverse en libertad.

El huerto donde se siembra y se cuida a cada semilla hasta que crezca y dé sus frutos. A través del “aprendizaje secuencial“, el infante aprende la noción de continuidad propia al mundo real y a la vida cotidiana. A su vez, es una maravillosa oportunidad para aprender la paciencia que se requiere para llegar a un objetivo y los esfuerzos y cuidados necesarios para conseguir lo que se quiere. La huerta ofrece, además del placer de tener las manos en la tierra, la oportunidad de hacer algo útil y necesario para la vida, que le da un sentido al aprendizaje.

  1. El juego libre

Centro de cualquier actividad vinculada con la infancia, el juego libre es EL motor de los aprendizajes. A través del juego libre, el infante aprende a vivir y ensayar la forma de actuar en el mundo. Se considera como la mejor forma de aprender ya que, jugando libremente, el/la niño/a esta conectada a 100% consigo mismo/a, lo que le permite integrar todo lo que vivencia. Además, siendo una actividad elegida y placentera, está vinculada a una emoción positiva y, por lo tanto, conlleva a unos aprendizajes que se quedaran gravados para toda la vida.

El juego como base del aprendizaje espontáneo de cada ser sirve de base a la organización del espacio y de las actividades tanto en el espacio interior que exterior.

El juego libre permite el desarrollo a muchos niveles :

Social : normas sociales, gestión de conflictos, aprendizaje de valores (justicia, reciprocidad, respeto, solidaridad confianza), autoconocimiento.

Físico : corporalidad, psicomotricidad.

Cognitivo : organización, reflexión (pedagogía de la pregunta)

Psíquico-Emocional : diversión (sin meta), felicidad, autoestima, transgresión.

Creativo : capacidad de solucionar, re-creación, innovación, imaginación.

  1. La creatividad

“La sociedad necesita ser sanada y sanar significa transformar al ser humano, en el sentido de devolverle sus genuinas capacidades creativas, desarrollando con ellas su libertad.” Rudolf Steiner

La creatividad es omnipresente. Se desarrolla a través de todo lo que constituye el día a día en KUKUNARI : el arte y las actividades manuales, el juego libre, los cuentos, las canciones, el almuerzo, etc. Se trata de fomentar la capacidad expresiva a través de recursos variados, reconociendo  como creaciones las propuestas que emanen de los/las niños/as.

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La noción de creatividad se entiende como un proceso (dimensión temporal), en el cual se unen, en el ser, varias habilidades (dimensión pluridisciplinar) con el fin de encontrar una solución propia ante una situación nueva o desconocida. En otras palabras, lo podemos definir como la capacidad de ir más allá de lo conocido, creando algo diferente, dibujando un camino nuevo para llegar a donde uno quiere (dimensión imaginaria). La creatividad encierra también la noción de libertad : actúa como motor individual hacia lo colectivo : lo que uno, desde su propio mundo interior, puede traer al mundo exterior. Actuar de manera creativa es una invitación a crear un mundo mejor, cambiando lo que es obsoleto, sembrando belleza y amor para el futuro. La actividad creativa permite al mundo emocional del/la niño/a desplegarse. Es una poderosa herramienta para la expresión libre desde un enfoque más intimo. Ofrece un espacio de comunicación para trabajar la individualidad, el mundo interior, la concentración y el desahogo.

Partiendo que la motricidad fina está relacionada con la flexibilidad del pensamiento, no cabe duda que las actividades manuales son imprescindibles para el buen desarrollo cerebral y de la parte cognitiva.

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Las actividades en forma de talleres son siempre propuestas y, por lo tanto, voluntarias.

  1. Las/los acompañantes : el educador y la familia

“Es más importante preparar el camino del niño que quiere conocer que darle un montón de datos que no está preparado para asimilar.” Rachel Carson

El/la acompañante confía en la curiosidad innata del infante, en su afán por aprender y le guía según sus intereses, sin adelantar etapas. Esta es lo que se considera la verdadera y comprometida tarea del/la educador/a : sin miedo ni expectativa, sin juicio. Pero con el corazón abierto y una mirada respetuosa. La figura del adulta/o se queda en segundo plano, observando y proponiendo. En el Espacio KUKUNARI, se evitan los atajos y la precocidad cognitiva y se trabaja, en cambio, la paciencia, el acompañamiento, la repetición y la confianza (que uno puede llegar a hacerlo por sí mismo).

Rimas, cuentos, juegos de dedos, canciones, poemas… Son partes muy importantes en el día a día de la escuela. El/la educador/a acompaña el interés para el lenguaje y lo valoriza proporcionando vocabulario nuevo, rico y bello. A su vez, trabaja la coordinación, la memoria, la atención, la concentración y la alegría.

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Los idiomas extranjeros hablados por las/los acompañantes (nativa/os) son un medio y nunca un fin. Se considera la escucha de idiomas diferentes del idioma materno como una riqueza cultural, lingüística y una oportunidad de percibir la realidad de una manera distinta (visto que cada idioma, por su estructura y su vocabulario, crea una imagen especifica de la realidad y por lo tanto, una forma particular de ver el mundo). Desde este enfoque, el idioma extranjero nos parece enriquecedor, ya que otorga apertura al pensamiento. Sin embargo, no se fomenta la inmersión lingüística en un idioma que el/la niño/a no entiende y siempre se dirige a él/ella en su idioma materno, porque la prioridad es de hacer posible el vinculo emocional entre el infante y el educador así que la expresión espontánea de todos los participantes.

Los valores del proyecto KUKUNARI tienden a resonar fuera de él : la idea de un mundo seguro, bueno, bello donde se respetan las necesidades y ritmos de la/del niña/o tienen continuidad en casa, con la familia y otros entornos donde los infantes se desarrollan. A su vez, se invita a las familias a una participación activa dentro del proyecto,  creando espacios de diálogo en los que cada miembro aporte sus puntos de vista y asuma responsabilidades según sus posibilidades.

Se proponen encuentros trimestrales con el/la acompañante para informar de las observaciones realizadas y los distintos aspectos del desarrollo del/la niño/a.

EL RITMO diario – la rutina – genera seguridad, que es el primer paso para despertar el deseo de investigar y experimentar el mundo que rodea el infante. La rutina es entendida como la propuesta de referencias a lo largo del día, aunque los contenidos varien. No es la repetición de lo mismo una y otra vez, es la repetición de un ciclo de una infinidad de maneras distintas. Todos los seres en la infancia necesitan rutina, ya que es lo que les da una referencia temporal clara y les permite situarse en este espacio-tiempo.

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